
Por Claudia Ponce
Después un éxito total debutando en Hollywood, CA. Andrés Calamaro visitó Las Vegas por primera vez como parte de su gira “Still Alive and Well” y Frecuencia702.com estuvo ahí para informarte de lo más relevante.

El furor argentino se sintió en The House of Blues el pasado 1ero de Octubre, con temas como “Quién asó la manteca” y “Alta Suciedad” que arrancaban un concierto de primera. El tan conocido calamar colgando del micrófono del cantante estaba ya en el escenario y alrededor de las 9 de la noche salió vistiendo de pantalón y camiseta negra, lentes oscuros y su tan emblemática melena: Andrés Calamaro acompañado de sus MVP5. Un Andrés lleno de energía, bailador, juguetón, coqueto e irreverente, entregando al 100 por ciento cada una de sus canciones.

Apenas habían tocado “El salmón”, “Output-input”, y Calamaro ya había tocado pandero, cencerro y estaba ahora en el teclado cuando su público, que venía de Las Vegas y de distintas ciudades, gritaba y gritaba: “Oléeeee, oléeee, oléeee, oléeeee”. De repente era fácil imaginarse en un partido de fútbol entre tanta bandera argentina y camisetas de la selección, por supuesto, con el número de Maradona entre otros. Andrés tomó sus primeros tragos de agua mientras autografiaba una de las primeras camisetas que firmaría esa noche.

El repertorio continuaba con “Los divinos”, “Todavía una canción de amor”, “Mi gin tonic” y Andrés volvía al teclado para tocar “Media Verónica”. En otra breve pausa hizo mención de la tan controversial ley contra la corrida de Toros en el País español diciendo: “…van a volver algún día” e hizo con esto un preámbulo para anunciar “El tercio de los sueños” y continuar con más de sus temas como “Tuyo siempre”.

Calamaro vivió su concierto completamente conectado con su público y con sus músicos aprovechando cada momento para expresarles su cariño o bien para bromearles como a su pianista Al a quien haciéndole musarañas con las manos le acompañaba para seguir cantando “Estadio Azteca”. Era ahora el turno de la armónica para que Calamaro regresara al frente y en su micrófono terminara el tan conocido tema.

A estas alturas público y escenario eran uno solo, un público de cientos que se hizo sentir como las grandes multitudes que acompañan siempre a Calamaro. Atinadamente aprovechó este momento para presentar a cada uno de los MVP5: Julián en la guitarra, Candy Caramelo en el Bajo, José –el niño- en la batería, Diego, también en guitarra, quien se llevó tremenda ovación después de tocar un breve solo, y finalmente jugando con el nombre y el look de su pianista, llamándole “Al, Al Pa… Chino” haciendo alusión a su melena presentó a Alfonso. Se acercó hasta él con una botella de tequila y dos shots, los cuales tomaron después de brindar. El cantante regresó a su micrófono colgándose ahora su guitarra blanco con azul, listo para tocar sorprendió al público con un inesperado “Viva Las Vegas” dejando a todos más que animados y provocando gritos entre sus fans como: “Viva la patria carajo!”.

El ambiente en el concierto siguió subiendo de tono cuando Andrés Calamaro y sus músicos tocaban “Te quiero igual”. El cantante argentino estaba viviendo ya una fiesta con la gente y haciendo referencia a los casinos dijo: “Vayan a jugar el 22 que es el negro y se compran un rolex de parte mía”. Soltó la guitarra para continuar con “7 segundos”. Enseguida y de manera discreta, los músicos desaparecieron y quedándose únicamente con “Al Pacino”, su pianista, Calamaro regaló un muy sentido e intenso “El día que me quieras”, una versión que sonó mas a blues que a tango, maravillosamente interpretada, bailada por Andrés y coreada por su público. Un momento tan íntimo en el que incluso jugueteó con las partituras de su músico y el cual cerraron con un fuerte abrazo.

Las luces anunciaron el regreso de los músicos mientras el público seguía aplaudiendo y el concierto continuaba con “ Pequeño salto mortal”
Siguieron los mejores momentos con temas como “Los aviones” y “Mi enfermedad”. Ahora todo el público bailaba. Y con otro largo grito de “oléeee, oléeee, oléee” le seguían festejando sus canciones. Calamaro con toda esa autoridad de leyenda musical y su temperamento argentino interrumpió diciendo: “Basta, Basta, Basta, me tienen harto” todo para detenerse a hablar un poco del fútbol, mencionar a Carlos Tévez y anunciar una canción que escribió en Dubai y que se llama “Maradona”. La palabra “Triumph” que se leía en su camiseta parecía repentinamente notarse más.

Una falla de sonido discretamente manejada y un fan que subió al escenario tratando de abrazar y quedarse con el cantante son el único saldo de incidentes durante el concierto.

“Sin documentos” y “Paloma” fueron las dos canciones con las que Calamaro pretendía despedirse, sin embargo después del ya acostumbrado aplauso reclamando por más, los músicos y el cantante regresaron al escenario para complacer a sus fans. Andrés tomó ahora directamente de la botella de tequila, gritando “Blues” y dando cátedra del mismo, Calamaro se encargó de dejar huella en esta casa de la música con un “No va más” majestuosamente interpretado junto a sus MVP5.
“Crímenes perfectos” y “Flaca” fueron los temas elegidos para cerrar una noche llena de canciones queridas y esperadas por los asistentes a este primer concierto de Andrés Calamaro en la ciudad de Las Vegas.

Calamaro hace sentir su historia y trayectoria en cada una de sus poses y bailes. Aparte permite sentir y apreciar cuanto goza lo que hace. Es un loco, es un artista, es un músico, compositor y cantante completo. Y viene con más. Cinco ciudades forman parte de esta gira en la que el argentino demuestra que sigue todavía vivo y bien. Nueva York, Miami y Chicago le esperan después de Las Vegas.

Poco más de 20 canciones fueron las que dejaron a seguidores celebrando y cantando aún afuera del lugar, entre máquinas y mesas de juego y la vida de Las Vegas continuando en el casino, Calamaro y su música todavía se sentía y se escuchaba entre sus fans; mientras otros más listos corrieron hasta el lobby del también hotel y tuvieron la suerte de tomarse fotografías y charlar con él. Hasta una camiseta se llevó de recuerdo antes de subir a su habitación y sabe Dios qué más habrá hecho en esta ciudad del pecado que finalmente lo recibía en escenarios. Hasta luego Calamaro, Hasta siempre! 